Polvitos o tolvanera
JUSTO MAY CORREA
Cancún, Quintana Roo
Martes 26 de octubre de 2010
Columna: enbocaspalabras
Hace dos meses, en agosto pasado, el presidente Calderón
repitió a Le Monde lo que había dicho dos
años antes, el 20 de febrero de 2008, a un grupo de vecinos
de Monterrey: “Si ven polvo es porque estamos limpiando la
casa".
Así defendió el presidente Felipe Calderón
su estrategia de combate al crimen luego de ser cuestionado por
Le Monde por la falta de resultados de la operación.
Pero los polvos, como le llama a la supuesta limpieza de la casa,
se convirtieron en tolvanera.
Especialistas dicen que la expansión de la violencia a territorios
antes pacíficos y el incremento de civiles afectados por
el combate son los signos más visibles de los pobres resultados.
Lo peor de todo es que se distraen recursos tan necesarios en otros
rubros. El
presupuesto para Orden, Seguridad y Justicia del Poder Ejecutivo
federal
se ha incrementado 60.7 por ciento entre 2007 y 2010, al pasar de
34 mil
592 a 55 mil 600 millones de pesos.
Y a pesar de todo, el Estado no ha podido contener ni castigar
la ola de criminalidad. El gobierno es rehén de intereses
extraños a México.
Entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007 hubo dos mil 367 ejecutados.
Este año 2010 la cifra ya es de ocho mil 500 ejecutados.
Al terminar el año se alcanzaría la cifra de diez
mil muertes relacionadas con el narco.
La única manera de atacar el problema de fondo es eliminando
los criterios impuestos por Estados Unidos en la Convención
contra el tráfico ilícito de drogas de 1988, que fue
cuando de un problema de salud pública se cambiaron los criterios
y se le empezó a considerar una amenaza para el Estado.
Y de ahí se lanzaron a aplicar las nuevas normas, estrenándolas
con la invasión a Panamá en diciembre de 1989.
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