Seguridad democrática
y violencia organizada
JUSTO MAY CORREA
Cancún, Quintana Roo
Lunes 25 de octubre de 2010
En aras de la seguridad democrática se mata. La revelación
de nuevas evidencias acerca de la conducta del ejército norteamericano
en Irak sólo demuestra que la defensa de la democracia en
ese país (poniendo a incondicionales pro estadounidenses
en el gobierno) tenía que buscarse a cualquier precio, desde
la óptica de Washington.
En México se tropicaliza la violencia, se consuma atendiendo
a las características conductuales de los habitantes de la
nación, que fácilmente caen desde las cascadas de
los fenómenos violentos de la imitación con las que
quisieran ahogarnos.
Y resulta muy fácil cuando se tienen desde hace muchos años
los resultados de estudios denominados “La entraña
de un pueblo más allá de la conducta manifiesta”,
que describen fortalezas y debilidades de los mexicanos. Qué
es lo que más les gusta, lo que menos les gusta, su conducta
ante el Estado, ante la Iglesia , frente al Ejército, etcétera.
Frente a la fabricación de atmósferas conducidas
por mecanismos emocionales que tienden a intranquilizar al conglomerado
humano, el gobierno no sólo ha fracasado en sus tareas más
elementales de salvaguarda, sino que se ha convertido en verdugo
de la población, fin triunfal de la estrategia de la que
resulta involuntario u obligado ejecutante.
El gobierno federal le ha fallado a la sociedad a la que de se
debe al menos en cuatro aspectos fundamentales. Ha sido incapaz
de garantizar el derecho a la vida, el derecho a la libertad que
se ve disminuida ante el creciente proceso de militarización,
el derecho a la propiedad privada y el derecho a la igualdad ante
la ley.
El actual régimen ha sido soportado por otras fuerzas más
allá de México ante la breve diferencia que se dio
en el resultado de la elección presidencial. México
paga una factura muy cara al tener que vivir seis años de
turbulencias que lograron coptar malestares pos electorales y que
ahora buscan prevenir que no adeptos a la alfombra que soporta a
Calderón le lleguen a sustituir cuando termine su mandato.
Este es el escenario de una mayor violencia. Pero ahora el escenario
es que esa violencia intenta formar una nueva cultura: la cultura
de meterla con sangre a la vida privada, a las casas, a los centros
de reunión.
Ese es el estilo (con sus variantes) del imperio del norte. Lo
que sea, con tal de garantizar la seguridad democrática que
le conviene, utilizando para ello en mayor medida la violencia organizada
y los otros muchos recursos chantajistas enmarcados en la lucha
contra el narco. (Lea más de este y otros temas en www.enbocaspalabras.com.mx).
|