UN HOMBRE BUENO
DEDICO LA PRESENTE COLUMNA A LA MEMORIA DE UN VERDADERO HOMBRE
BUENO.
En
mi opinión, no es lo mismo un buen hombre que un hombre bueno.
Un buen hombre se refiere al positivismo del hombre como especie.
Un hombre bueno es aquel que no solo es un buen hombre sino que
brinda y da bondad a los que lo rodean.
Dentro
de los primeros pobladores de Payo Obispo, actualmente Chetumal,
llegó un carpintero procedente de Sarteneja Honduras Británica
trayendo la primera casa de madera que se armó en el entonces
Payo Obispo (existe una placa conmemorativa en el sitio donde se
construyó, en Héroes con Carmen Ochoa de Merino).
El
nombre de ese carpintero fue don Valeriano Córdova, “tronco”
de una de las más antiguas familias de todos los tiempos:
la familia Córdova Martínez.
La
familia Córdova Martínez procreo ocho hijos entre
ellos don Augusto Córdova Martínez, muy apreciado
y querido en sus tiempos quien también procreo junto con
su esposa, doña Melva González Oliva, la familia Córdova
González compuesta por cuatro orgullosos Chetumaleños:
Maria de los Ángeles, Joaquín Augusto, víctor
Hugo y José de Jesús Córdova González.
Víctor
Hugo Córdova González, tercer hijo de esta familia,
precisamente a quien me refiero, es a quien yo considero un hombre
bueno. Víctor Hugo Córdova González entregó
su alma al creador – porque de eso sí estoy totalmente
seguro – hace apenas unos días, el 26 de Julio. Cosas
del destino, Víctor Hugo falleció, sin proponérselo,
entregar su alma al creador en su barrio de origen y en un lugar
mucho muy cercano al sitio que lo vio nacer: la antigua casa del
abuelo paterno, la casa a que me refiero líneas arriba.
Un
hombre bueno, esa fue la opinión principalmente de sus amigos,
conocidos, y compañeros del magisterio y de la SEyQ donde
desarrollo su vida laboral. Víctor Hugo Córdova González
nos hará falta, a todos, pero principalmente a sus tantos
y tantos amigos que lo trataban y trataba diariamente. Que decir
de su propia familia. El vacío que dejó jamás
se podrá volver a llenar pero eso sí: su presencia
en lo más profundo de su familia y de la familia se sigue
sintiendo y así seguirá por siempre.
Su
esposa, Aurora Madrid Villanueva de Córdova, sus hijos, Víctor
Hugo Córdova Madrid y Karla Córdova Madrid, su nieta
Sofía Cámara Córdova y su hijo político,
Rafael Cámara Ortiz, están tan vinculados entre sí
que, como bien diría mi amigo Milicho Villanueva, “el
caballeroso Víctor Hugo Córdova González siempre
de los siempres estará presente”.
Que
decir de la devoción cristiana de don Víctor Hugo.
Sin temor a equivocarme su relación con Dios nuestro señor
fue y es tal que no me queda ninguna duda que su alma está
en paz, esta a lado de quien debe estar.
Un
hombre bueno. Me uno a tantas y tantas voces que comentaban lo mismo
una y otra vez, durante las exequias de don Víctor Hugo.
Que
más les puedo decir yo. Don Víctor Hugo Córdova
González es mi hermano. El ultimo que me quedaba.
Descansa
en paz hermano, yo estaré cobijando en lo necesario a la
familia, a mi familia, a la familia Córdova Madrid.
POST-DATA.-
Porque
aunque no lo crea usted, sí hay post-data. La maldita prensa
amarillista y sensacionalista que no pudo faltar en momentos tan
dolorosos. Me refiero básicamente a los medios escritos,
desgraciados todos sin excepción. Son tan brutos que “debido
a su profesionalismo” jamás pudieron plasmar correctamente
siquiera en “sus reportes de marras” el verdadero nombre
de mi difunto hermano. Que si Víctor Hugo Córdova
Madrid, que si Víctor Hugo Cardona Madrid, y no se que mas.
VICTOR
HUGO CORDOVA GONZALEZ, cabrones de la prensa, léanlo bien
y ojala les de vergüenza su equívoco.
Cosas
buenas y apreciables en tan profunda pena de un servidor también
hay que decirlas, porque también las hubo. Profundo agradecimiento
a los amigos Playenses y Chetu-playenses que nunca dejaron de animarnos.
Mención especial a quienes, sin esperarlo, me brindaron todo
tipo de apoyo logístico para tan triste evento de mi vida.
¿Nombres? No vale la pena decirlos porque pudiera sonar a
“confusión politiquera”, pero eso sí,
todos y cada uno de ellos saben que mi agradecimiento es real.
Joaquín
Córdova González. Chetumal Q. Roo 30 de Julio de 2007.
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