¿QUE
PASA AHÍ?
Estamos en la Semana Temática de Seguridad en Solidaridad.
Desde que se dio el cambio de mando en Seguridad Publica, Transito,
Bomberos y Turísticos, se creó una gran expectativa
desde el punto de vista administrativo, social y policíaco.
Mucho se esperó, y aun se espera, del Señor Juan Martín
Rodríguez Olvera, policía de carrera que fue importado
por el hecho de que en nuestro terruño simple y llanamente
no existía (y por lo visto ni aun existe) un Comandante (jefe,
comisionado, director, o como usted guste y mande llamarlo, en mi
opinión se le debe llamar Comandante), que cubra el perfil
que se requiere para recomponer el relajo en que aun se encuentran
sumergidos los cuerpos policíacos Solidaridenses.
De
ninguna manera podemos ni debemos soslayar ni mucho menos desconocer
los esfuerzos sobrehumanos que tanto el Señor Presidente
Municipal C.P. Carlos Joaquín González como el Comandante
Rodríguez Olvera han hecho para tan delicado fin, pero sí
es menester reconocer que, aunque los trabajos de dignificacion
de imagen policíaca ante la sociedad está en plena
marcha, aun falta mucho, muchísimo por hacer.
Justo es reconocer también que lo que falta por hacer, ya
no está en manos del Presidente Municipal ni mucho menos
del Comandante Rodríguez Olvera ya que la operatividad policial
no está en manos de ellos; lo que falta por hacer es lo mas
difícil: que los señores policías, seres humanos
al fin, entiendan, comprendan y asimilen lo que es la disciplina,
la aplicación de ésta, la aplicación de los
conocimientos, la aplicación de los buenos modales, así
como la aplicación del espíritu de cuerpo que un buen
policía debe tener y sirva realmente a quien debe servir:
a la sociedad.
Con
la dispensa adelantada de los dos máximos mandos policíacos
que un servidor reconoce (el Presidente y el Comandante), muchos
de los llamados policías ni siquiera diferencian lo servicial
de lo servilista. A grosso modo (lo diré porque, aunque usted
no lo crea no todo mundo lo sabe), que en el servicio publico sea
éste cual fuere, ser servicial es servir a la sociedad y
ser servilista es servir al amo reconocido, ni mas ni menos.
Aunque la guerra aun no está perdida, por desgracia a nuestros
cuerpos policíacos les falta mucho para alcanzar el grado
servicial que demanda la sociedad Playense y Solidaridense y eso,
mis queridos amigos solo se puede aplicar de los mandos medios hacia
abajo.
De
nada sirve que continuamente se les esté surtiendo a los
cuerpos policíacos de equipo, armamento y uniformes sí
estos, los policías, no quieren integrar el verdadero trabajo
policial a la sociedad. Las declaraciones de los altos mandos respecto
a la dotación de equipos (bicicletas, motocicletas, patrullas,
equipos de computo y no se que mas), no solucionarán las
carencias (porque aunque me de pena decirlo don Martín, todo
sigue igual en ese sentido) de trato, roce, integración,
educación, y sobretodo la confianza que mutuamente se debe
tener entre los cuerpos policíacos y la sociedad.
Cierto
que es difícil distinguir a los bandidos y ladrones, de los
albañiles y humildes obreros desarrapados y otros entes que
nuestra sociedad emana y llegan atraídos por la tierra promisoria
en la que se ha convertido Solidaridad ante los ojos del resto del
país, pero con un poquito de humanismo y buen sentido, la
policía municipal, mediante cursos respectivos creo que podría
lograrlo y no medir a todos con la misma vara.
¿De
que sirve que en esta semana temática de Seguridad pongan
a un policía en cada paso peatonal si éste no enseña
tanto al conductor como al transeúnte para que sirven los
pasos peatonales? ¿Qué pasará cuando los policías
no están “protegiendo” a los transeúntes
en un paso peatonal? ¿Será que los cafres y pelafustanes
del volante, taxistas, tucsistas, transportistas hoteleros “respetarán
verdaderamente” al peatón? ¿Será que
el aguerrido director de Acción Ciudadana tendrá siempre
que andar “salvando” cristianos de los cafres con tal
de conseguir la “fotito” promocional? (por cierto, se
vio “muy tierno en la tele”)
Para
cerrar este segmento les platicaré una anécdota sucedida
el día de hoy: a las trece horas, mas o menos, en la esquina
de la calle treinta con Avenida Juárez, una moto se “aporreó”
contra la combi # 11 de los taxistas. Los dos tuvieron la culpa
viéndolo desde el sentido del transito: la moto por rebasar
por la derecha y la combi pues…por el simple hecho de que
no toman ninguna precaución ya que simple y sencillamente
son “cafres graduados en la Universidad del Rejas” es
pertinente aclarar que la moto traía a bordo, en esos momentos,
dos adultos y un infante (cosa, en teoría prohibida). El
motopatrullero vehiculo # 8144 “tardó” en llegar
20 minutos al lugar del accidente (teníamos policía
temático en las esquinas de la 25 y 35, ninguno se dignó
a acercarse), la Cruz Roja, ubicada escasamente a una esquina del
lugar del accidente, tardó unos 30 minutos en presentarse,
para esto, el motopatrullero ya le había dicho al taxista
que subiera a los atropellados a la combi para trasladarlos a no
sé donde. Llega por fin la ambulancia de la Cruz Roja, baja
el “paramédico” y pregunta ¿Dónde
están los heridos?, se le dice que “dentro del vehiculo
que los atropelló” y, abriendo violentamente la puerta
de dicha combi, el “paramédico” comienza a “jalar”
a la “herida” para subirla a la fuerza a la camilla
cuando ésta ya había subido por su propio pie a la
combi ya que, me consta, solo tenia golpes contusos que seguramente
le dejarán las marcas necesarias de su estupidez de circular
tres en una moto.
Grandes
preguntas al respecto: ¿Por qué estos policías
de transito, unos nunca se acercaron y otro tardó veinte
minutos en llegar cuando según el noticiero televisivo de
canal 10 “andan como abejas” en toda la ciudad? Y…
¿Por qué, aunque sea en ésta semana temática,
transito municipal continua permitiendo la circulación de
motocicletas sobrecargadas de gentes? Ahí se lo dejo de tarea
a mi amigo don Martín.
Ultimo
comentario don Martín: la policía turística
aun se encuentra desubicada en sus labores cotidianas. Los policías
turísticos siguen sin aplicar (creo que porque no saben cual),
acción correctiva alguna, solo “cumplen” con
su caminata y presencia física. De vez en vez he observado
que llaman la atención a tal o cual dueño de perro
cagón o bicicletero. Hablo de la zona peatonal de la Quinta
Avenida. Y, ahí le va otra: la alta velocidad que se “alcanza”
en la Primera Avenida Norte en plenas narices de la “caseta
de policía turística” ubicada a la entrada de
la calle que se dirige a “playa mamitas” es ya intolerable
y ni siquiera cuentan (los turísticos) con un “pito”
o silbato para que, de perdido, les “echen un silbatazo”
a los infractores de alta velocidad. Algo hay que hacer, y pronto,
en la Primera Avenida Norte, de Constituyentes hacia el Norte.
Actualmente la calle es de doble sentido “en teoría”
porque un “cuerpo” de dicha calle es utilizada en forma
permanente como estacionamiento publico gratuito. Ante la proximidad
de la apertura de 500 o mas cuartos por ese rumbo (que se sumarán
a los ya existentes) y siendo esta Primera Avenida Norte la única
“vía de alimentación” de esa zona, en
mi opinión, don Martín, la Primera Avenida Norte de
Constituyentes hacia el Norte, deberá quedar en un solo sentido
(de Norte a Sur) y con prohibición total de estacionamiento
en dicha vía publica; con esto, y haciendo “circuito”
entre la diez avenida con primera avenida norte “paliativaremos”
un poco dicho brutal (por lo grande) problema ya existente y próximo
a incrementarse en esa zona de nuestra ciudad.
Colofón
temático policíaco: ni con las seis nuevas casetas
de policía, ni con la adquisición de patrullas, armamento,
y creación de “comités” socio-policíacos
en diferentes colonias de la ciudad, ni con la apertura del llamado
C-4, se resolverá la desintegración social de la policía
Solidaridense para con el pueblo y menos ahora que la casi totalidad
de dicho cuerpo policíaco ya está convertida en “policía
antinarcóticos”.
Sigo creyendo que pudo haber sido mas eficiente, “integrador”
y barato la instalación de policía de barrio en las
colonias y policías esquineros en el centro de la ciudad.
Es mi muy personal opinión aunque quizás, no sea muy
“productiva”.
Joaquín
Córdova González. Playa del Carmen, Q. Roo 16 de noviembre
de 2006
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