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México, ¿oportunista?
JUSTO MAY CORREA
Cancún, Quintana Roo
Miércoles 15 de febrero de 2012
Columna: enbocaspalabras
Al constituirse la Unasur, es decir , Unión de
Naciones Suramericanas con Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana,
Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, con un PIB conjunto de 973
mil 613 millones de dólares, este
organismo que compite con las funciones de la OEA se convirtió en la quinta
potencia mundial.
Además, estas doce naciones acumulan el 68% de la población de América Latina,
donde en una superficie de 17 millones de kilómetros cuadrados habitan 361
millones de personas, la cuarta población a nivel mundial.
La región posee el 27% del agua dulce del mundo, ocho millones de
kilómetros cuadrados de bosques; tiene dos océanos; es la región que más
alimentos produce y exporta en el mundo; dispone de hidrocarburos para cien
años; sus exportaciones en general ascienden a 181 mil 856 millones de dólares.
Este potencial está haciendo a México dar un viraje en su política
exterior, luego de varias décadas de sólo mirar hacia Washington, generando
esta relación una dependencia que ahora mella a la economía mexicana como
consecuencia de los problemas económicos que vive Estados Unidos.
Un ejemplo de esa indudable dependencia es la caída de 14% de las
exportaciones mexicanas, que fueron de 263 mil millones de dólares en 2011,
hacia el territorio de su principal socio comercial.
BBC Mundo ha publicado este martes 14 de febrero un reportaje en el que
cita que el gobierno mexicano pretende hoy incorporarse como observador de la
Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), un primer paso a la integración total
con esa comunidad.
Agrega que más
allá de las razones comerciales, algunos se preguntan las causas de esta nueva
estrategia. De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), México
pretende incorporarse al "exitoso" club por la vocación
latinoamericana del país.
Pero otros
ofrecen argumentos distintos. Jorge Witker Velásquez, del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encuentra una
mezcla de factores en esta decisión:
La crisis
financiera de Estados Unidos, el crecimiento económico y la mayor influencia de
Brasil en el mercado latinoamericano, así como las próximas elecciones
presidenciales de México.
"El
partido en el gobierno, Acción Nacional, ve cómo la política de dependencia
total con el norte no le está dando ningún fruto y ha aislado a México del
resto de América Latina", dice Witker en conversación con BBC Mundo.
El proceso
de formación de la Unasur inició en 2000, pero fue hasta siete años después que
quedó conformada por completo. En marzo pasado entró en vigor el tratado que
rige a esta comunidad.
México empezó el trámite de incorporación como observador a principios de 2011
y no se ha definido cuándo concluirá.
Hasta ahora
varios países se han mostrado conformes con el proyecto. La presencia mexicana
en la comunidad suramericana podría ayudar a equilibrar la competencia
comercial entre los dos países más grandes, Argentina y Brasil, según han
publicado medios de esos países.
El gobierno
de México ha dicho que promoverá los esfuerzos necesarios para participar como
un socio más de Unasur, no sólo por razones comerciales sino por el peso
político que la comunidad tiene en el resto de América Latina.
Pero el
investigador Witker afirma que hay otros elementos detrás de esta decisión.
Por su
estrecha vinculación económica con Estados Unidos México tuvo un impacto mayor
en la recesión financiera de 2008 que el resto de América Latina.
Desde hace
algunos años el gobierno del presidente Felipe Calderón aumentó los vínculos
con países de Centro y Sudamérica, e incluso recientemente firmó un tratado de
libre comercio con Perú.
Por eso la
mirada a la comunidad económica suramericana, dice el investigador.
"Hay
que ver los resultados que ha tenido cada uno de los miembros de Unasur,
encabezados por Brasil. Un crecimiento nada despreciable y atractivo, en
comparación con el exiguo y mísero crecimiento que ha tenido México por estar
girando en torno a la economía de Estados Unidos", explica Witker.
Pero
¿realmente servirá al país su incorporación a la Unión?
"Es un
cambio inoportuno y tardío", dice el analista, además que el gobierno
"sigue con la política de firmar tratados de libre comercio que no le han
dado ningún resultado". .
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